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  • Carolina Figueroa

Berlín, la ciudad verde


#NaturalezaUrbana #CiudadesQueReverdecen #SolucionesBasadasEnLaNaturaleza


Del aeropuerto que se convirtió en parque a los múltiples jardines-huerta y los lagos donde los berlineses aprovechan el verano para olvidar el frío invierno. Berlín es una ciudad única donde su paisaje urbano combina equilibradamente las actividades humanas y la presencia de la naturaleza.


Para los ojos del turista que viene por primera vez, Berlín puede parecer rebelde, a veces sucia, con muchos grafitis y sin duda alguna, con mucha historia. El paisaje urbano es muy diverso pero lo caracteriza ante todo las calles grandes, amplios espacios peatonales, un entramado envidiable de vías para la bicicleta, un excelente sistema de transporte público que conecta al peatón con buses, sistemas de bicicletas, sistemas de taxis compartidos, el “U-bahn”, el “S-bahn” y el tram.


Berlín es una ciudad con casi 4 millones de habitantes, tiene una superficie de 891,8 km², la mitad de Bogotá (1.775 km²). El 44% de su superficie son zonas verdes, parques y bosques diseñados para el disfrute de los ciudadanos, creando una gran diversidad de ecosistemas y hábitats. El paisaje berlinés tiene una clara integración de las zonas de naturaleza en su entramado urbano que se ha consolidado a través de una visión clara en la gestión y planeación de la ciudad. Es así como la integración de la naturaleza en el espacio urbano ha sido una decisión de política con una asignación específica de recursos y un diseño que integra las necesidades de la población urbana y el potencial de la naturaleza para generar otros co-beneficios.


Algo que me sorprende mucho en el contexto berlinés son las huertas urbanas. Otras ciudades europeas también las tienen. Los “jardines-huerta” en Berlín tienen una tradición de más de 150 años. Inicialmente estos espacios se diseñaron para que los más necesitados pudieran suplir sus demandas de frutas y hortalizas en lugar de recibir ayudas económicas. También se convirtieron en espacios de gran importancia para que los niños desarrollaran contacto con la naturaleza.



Jardínes-huerta, Tempelhofer Feld 2019.


Durante las guerras del siglo XX, los jardines-huertas tuvieron un papel muy activo y cambiante. En un primer momento, se convirtieron en una fuente indispensable para la seguridad alimentaria. En 1931, el gobierno alemán decretó que se le entregaría un lote para un jardín-huerta a cada persona desempleada y asignó recursos a los municipios para poder implementar esta medida. Luego de la Segunda Guerra Mundial, estos espacios se convirtieron en lugares de vivienda. En la actualidad, son principalmente espacios para la recreación de los ciudadanos. Los 833 jardines-huerta existentes en la ciudad hacen parte de su sistema de espacios verdes y al mismo tiempo, estos espacios verdes son una de las medidas más importantes con las que cuenta la ciudad para la adaptación al cambio climático.


Existen más innovaciones en el espacio verde de Berlín. En el 2010, el antiguo aeropuerto Tempelhofer, que se encuentra en la mitad de la ciudad, muy al estilo del Olaya Herrera en Medellín, abrió sus puertas al público como el parque más grande de la ciudad. Este aeropuerto fue un ícono en el siglo XX: vio nacer a los pioneros alemanes de la aviación y a la aerolínea Lufthansa en 1929. Durante la Segunda Guerra Mundial fue una sede para los Nazis y un campo de concentración para prisioneros políticos. Durante la ocupación de Berlín en la Guerra Fría, los “Aliados”: Rusos, Franceses, Estadounidenses y Británicos, usaron el aeropuerto para suplir las necesidades de Berlín del oeste, que se encontraba bajo su dominio.


En el 2014, por medio de un referendo los berlineses decidieron impedir la construcción en este lugar que hoy en día ofrece 300 ha (casi tres veces el tamaño del Parque Simón Bolívar de Bogotá) para la recreación y la conservación de especies endémicas de aves e insectos.



Tempelhofer Feld, 2019


La experiencia de Berlín integrando las áreas verdes en la vida diaria de los ciudadanos ha generado espacios de convivencia, numerosos hábitats para biodiversidad y espacios de recreación y turismo. Sus beneficios impactan de forma positiva en la salud de los ciudadanos y además son herramientas efectivas para disminuir el impacto del cambio climático, por ejemplo disminuyendo las islas de calor en verano. Esta inspiradora ciudad puede servir de referente para muchas ciudades y tomadores de decisiones que buscan reverdecer sus ciudades.

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